No puedes
dejar de leer estas crónicas. La riqueza de la crónica consiste en el manejo
correcto del lenguaje y en la rigurosidad de las historias.
Un fin de
semana con Pablo Escobar
Publicado: 13 mayo 2009 en Juan José Hoyos
"Era
un sábado de enero de 1983 y hacía calor. En el aire se sentía la humedad de la
brisa que venía del río Magdalena. Alrededor de la casa, situada en el centro
de la hacienda, había muchos árboles cuyas hojas de color verde oscuro se
movían con el viento. De pronto, cuando la luz del sol empezó a desvanecerse,
centenares de aves blancas comenzaron a llegar volando por el cielo azul, y
caminando por la tierra oscura, y una tras otra se fueron posando sobre las
ramas de los árboles como obedeciendo a un designio desconocido. En cosa de
unos minutos, los árboles estaban atestados de aves de plumas blancas. Por
momentos, parecían copos de nieve que habían caído del cielo de forma
inverosímil y repentina en aquel paisaje del trópico. Sentado en una mesa, junto
a la piscina, mirando el espectáculo de las aves que se recogían a dormir en
los árboles, estaba el dueño de la casa y de la hacienda, Pablo Escobar
Gaviria, un hombre del que los colombianos jamás habían oído hablar antes de
las elecciones de 1982, cuando la aparición de su nombre en las listas de
aspirantes al Congreso por el Partido Liberal desató una dura controversia en
las filas del Nuevo Liberalismo, movimiento dirigido entonces por Luis Carlos
Galán Sarmiento..."
Es un
retrato del personaje y del contexto de donde se encuentra, es real y por
tratarse de un Pablo Escobar abiertamente descarado lo hace
de interés humano. la descripción envuelve al lector en un mundo de
curiosidad por haberse publicado cuando este ya era leyenda.
Los Acapulco
Kids
Publicado: 2 julio 2010 en Alejandro Almazán
"La
primera vez que Jarocho me ofreció a una niña por 300 pesos le dije que sí, que
a eso había ido al Zócalo aquella noche. El tipo, que cuidaba autos frente al
Malecón, se echó la franela al hombro y sonrió de tal manera que los dientes le
brillaron en el oscuro rostro, reventado por el acné. Luego, cuando se dispuso
a traerla de un callejón, dije que no, que mejor volvería más tarde.
—De una
vez, brother, el yate llega a la una de la mañana y ahí vienen gringos ya rucos
que se llevan a las más morritas. Orita hasta te puedo conseguir una de nueve o
diez años –dijo con cara de “tú me entiendes, no te cuento nada nuevo”, y sentí
tremendo retortijón en el estómago..."
Esta
historia es sin duda un empujón a la realidad donde la esencia de la infancia
se encuentra en la deformación de los individuos, moldeados al gusto del dinero
manejado por adultos.Es una historia real que no solo sucede en México sino en
todo el mundo, Almazán logra meter al lector a un mundo lleno de
emociones.
Muxes de
Juchitán
Publicado: 22 septiembre 2008
en Martín Caparrós
"Amaranta
tenía siete años cuando terminó de entender las razones de su malestar: estaba
cansada de hacer lo que no quería hacer. Amaranta, entonces, se llamaba Jorge y
sus padres la vestían de niño, sus compañeros de escuela le jugaban a pistolas,
sus hermanos le hacían goles. Amaranta se escapaba cada vez que podía, jugaba a
cocinar y a las muñecas, y pensaba que los niños eran una panda de animales. De
a poco, Amaranta fue descubriendo que no era uno de ellos, pero todos la
seguían llamando Jorge. Su cuerpo tampoco correspondía a sus sensaciones, a sus
sentimientos: Amaranta lloraba, algunas veces, o hacía llorar a sus muñecas, y
todavía no conocía su nombre..."
Caparrós
con esta crónica quiere dar a conocer que es la homosexualidad mas allá de la
palabra en sí , pone al lector en un lugar empatico, curioso y real. El
resultado de la combinación es un texto que expone una visión peculiar de la
homosexualidad.
El colombiano más bajito
Publicado:19 Junio
2007 en Andrés Sanín
"Parado sobre una butaca de Jenos Pizza, Eduard Niño —68
centímetros de estatura, 21 años, 9 kilos, zapatos de charol talla 19, medias
de muñequitos, vestido de paño blanco inmaculado y camisa negra satinada— se
empina hasta alcanzar la cima de su pitillo.
Yo también leo en el libro de la noche. Pero no puedo interpretarlo. Mi
sabiduría consiste en ver lo que está escrito y también en comprender que eso
no puede descifrarse.
El enano, Pär Lagerkvist
Sorbe un trago de Sprite, pero una historia que cuenta su hermano sobre
uno más de los accidentes que ha tenido por su corta estatura, lo atora de
risa. Elmer dice que un día Eduard casi se ahoga en un retiro espiritual en
Chinauta. Se cayó a la piscina y al tocar el agua se desmayó. Alguien se lanzó
a rescatarlo, le palmotearon la cara y volvió en sí. La culpable del susto era
la misma piscina donde a los 15 años lo bautizaron. Esa tarde, cuando el agua
limpió su alma del pecado original, hacía un sol lacerante y lo rodeaba un
círculo de minusválidos, sordos y enfermos de cáncer que iban a una sesión de
sanación y milagros. Noemí, su mamá, lo alzó y se lo entregó en brazos al
pastor de la iglesia Fuente de Vida. El agua le daba a la cintura y ambos
llevaban sendas batas blancas como las del bautizo de Cristo. El pastor untó
con aceite de oliva la cabeza de Eduard, lo sumergió en la piscina y exclamó:
Yo te bautizo, Eduard Niño Hernández, en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo. Amén. Según cuenta Noemí, esa tarde los enfermos fueron
curados..."
Este texto parte de lo freak, pero tiene un ingrediente fundamental; es,
a pesar de ello, un texto humano complementado por descripciones e impresiones
que permiten comprender la magnitud y complejidad de la que está compuesta un
ser humano humano.
El intermediario
miércoles 13 de septiembre, 2006 Hernan Casciari
"Hay dos clases de miserables que te tocan el timbre antes de las
nueve: los vendedores y los cobradores. Sólo se diferencian en que los
cobradores no sonríen cuando les abrís. El que me tocó el timbre ayer era un
vendedor. Tenía esa sonrisa amable que pide a gritos una trompada. Yo, en
piyama, no tuve reflejos ni para cerrarle la puerta en la nariz. Entonces él
sacó una planilla, me miró, y dijo algo que no estaba en mis planes.
—Disculpe que lo moleste, señor Casciari —su acento era español—, pero
nos consta que usted todavía es ateo.
Eso fue lo que dijo. Textual. Ni una palabra más, ni una palabra menos.
Que supiera mi apellido no fue lo que me dio miedo, porque está escrito
en el buzón de afuera. Tampoco la acusación religiosa, que pudo haber sido
casual. Lo que me aterró fue la frase "nos consta que".."
El tema de religión sin duda no pasará de moda que algo permanente y
real que constantemente forma conflicto, en ocasiones, muy acalorados. Lo que
atrapa al lector es que es un texto divertido e intenso que aunque no seas
creyente, terminaras de leerlo sobretodo ahora, que vivimos en un contexto
donde las religiones pululan y muchas de ellas están sobre estimadas.
Un pueblo en el
camino a la frontera
Publicado: 21 noviembre 2008 en Oscar Martínez
"El primer encuentro con Eliazar fue una tarde fría de invierno en
el pueblo de Altar, la última población mexicana del desierto del Sonora, antes
de llegar al estado de Arizona.
Mientras caminaba por una polvorienta calle de ese pueblo, un sitio
partido en dos por la carretera, con una alfombra de polvo de unos cinco
centímetros de espesor y casas de ladrillo a medio terminar, escuché el siseo
de aquel hombre de 45 años.
—“Shhh, shhh” –me llamó–. Venga, siéntese, descanse un rato, tómese un
trago. A ver, ¿a qué parte de Estados Unidos va? ¿Ya tiene quién lo pase?”.
—No –contesté. Eliazar me confundía con uno de los cientos de
inmigrantes centroamericanos que llegan a Altar cada día para tratar de cruzar
la frontera...”
Las migraciones son tema de interese, mucho mas para los latinos, en
donde deben de hacerse de artimañas y valerse solo de sus instintos para llegar
a la tierra prometida, Estados Unidos, violaciones sexuales, abusos de poder,
corrupción, narcotráfico, entre otros no son novedad en la frontera y para
quienes la cruzan; todo para llegar a un país tan corrupto como muchos de
sus habitantes..."
La Invisible
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