domingo, 31 de agosto de 2014

No puedes dejar de leer estas crónicas. La riqueza de la crónica consiste en el manejo correcto del lenguaje y en la rigurosidad de las historias.

Un fin de semana con Pablo Escobar
Publicado: 13 mayo 2009 en Juan José Hoyos

"Era un sábado de enero de 1983 y hacía calor. En el aire se sentía la humedad de la brisa que venía del río Magdalena. Alrededor de la casa, situada en el centro de la hacienda, había muchos árboles cuyas hojas de color verde oscuro se movían con el viento. De pronto, cuando la luz del sol empezó a desvanecerse, centenares de aves blancas comenzaron a llegar volando por el cielo azul, y caminando por la tierra oscura, y una tras otra se fueron posando sobre las ramas de los árboles como obedeciendo a un designio desconocido. En cosa de unos minutos, los árboles estaban atestados de aves de plumas blancas. Por momentos, parecían copos de nieve que habían caído del cielo de forma inverosímil y repentina en aquel paisaje del trópico. Sentado en una mesa, junto a la piscina, mirando el espectáculo de las aves que se recogían a dormir en los árboles, estaba el dueño de la casa y de la hacienda, Pablo Escobar Gaviria, un hombre del que los colombianos jamás habían oído hablar antes de las elecciones de 1982, cuando la aparición de su nombre en las listas de aspirantes al Congreso por el Partido Liberal desató una dura controversia en las filas del Nuevo Liberalismo, movimiento dirigido entonces por Luis Carlos Galán Sarmiento..."

Es un retrato del personaje y del contexto de donde se encuentra, es real y por tratarse de un Pablo Escobar abiertamente descarado lo hace de interés humano. la descripción envuelve al lector en un mundo de curiosidad por haberse publicado cuando este ya era leyenda.

Los Acapulco Kids
Publicado: 2 julio 2010 en  Alejandro Almazán

"La primera vez que Jarocho me ofreció a una niña por 300 pesos le dije que sí, que a eso había ido al Zócalo aquella noche. El tipo, que cuidaba autos frente al Malecón, se echó la franela al hombro y sonrió de tal manera que los dientes le brillaron en el oscuro rostro, reventado por el acné. Luego, cuando se dispuso a traerla de un callejón, dije que no, que mejor volvería más tarde.

—De una vez, brother, el yate llega a la una de la mañana y ahí vienen gringos ya rucos que se llevan a las más morritas. Orita hasta te puedo conseguir una de nueve o diez años –dijo con cara de “tú me entiendes, no te cuento nada nuevo”, y sentí tremendo retortijón en el estómago..."

Esta historia es sin duda un empujón a la realidad donde la esencia de la infancia se encuentra en la deformación de los individuos, moldeados al gusto del dinero manejado por adultos.Es una historia real que no solo sucede en México sino en todo el mundo, Almazán logra meter al lector  a un mundo lleno de emociones.

Muxes de Juchitán
Publicado: 22 septiembre 2008 en Martín Caparrós

"Amaranta tenía siete años cuando terminó de entender las razones de su malestar: estaba cansada de hacer lo que no quería hacer. Amaranta, entonces, se llamaba Jorge y sus padres la vestían de niño, sus compañeros de escuela le jugaban a pistolas, sus hermanos le hacían goles. Amaranta se escapaba cada vez que podía, jugaba a cocinar y a las muñecas, y pensaba que los niños eran una panda de animales. De a poco, Amaranta fue descubriendo que no era uno de ellos, pero todos la seguían llamando Jorge. Su cuerpo tampoco correspondía a sus sensaciones, a sus sentimientos: Amaranta lloraba, algunas veces, o hacía llorar a sus muñecas, y todavía no conocía su nombre..."
Caparrós con esta crónica quiere dar a conocer que es la homosexualidad mas allá de la palabra en sí , pone al lector en un lugar empatico, curioso y real. El resultado de la combinación es un texto que expone una visión peculiar de la homosexualidad.

El colombiano más bajito
Publicado:19 Junio 2007 en Andrés Sanín


"Parado sobre una butaca de Jenos Pizza, Eduard Niño —68 centímetros de estatura, 21 años, 9 kilos, zapatos de charol talla 19, medias de muñequitos, vestido de paño blanco inmaculado y camisa negra satinada— se empina hasta alcanzar la cima de su pitillo.
Yo también leo en el libro de la noche. Pero no puedo interpretarlo. Mi sabiduría consiste en ver lo que está escrito y también en comprender que eso no puede descifrarse. 
El enano, Pär Lagerkvist
Sorbe un trago de Sprite, pero una historia que cuenta su hermano sobre uno más de los accidentes que ha tenido por su corta estatura, lo atora de risa. Elmer dice que un día Eduard casi se ahoga en un retiro espiritual en Chinauta. Se cayó a la piscina y al tocar el agua se desmayó. Alguien se lanzó a rescatarlo, le palmotearon la cara y volvió en sí. La culpable del susto era la misma piscina donde a los 15 años lo bautizaron. Esa tarde, cuando el agua limpió su alma del pecado original, hacía un sol lacerante y lo rodeaba un círculo de minusválidos, sordos y enfermos de cáncer que iban a una sesión de sanación y milagros. Noemí, su mamá, lo alzó y se lo entregó en brazos al pastor de la iglesia Fuente de Vida. El agua le daba a la cintura y ambos llevaban sendas batas blancas como las del bautizo de Cristo. El pastor untó con aceite de oliva la cabeza de Eduard, lo sumergió en la piscina y exclamó: Yo te bautizo, Eduard Niño Hernández, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Según cuenta Noemí, esa tarde los enfermos fueron curados..."


Este texto parte de lo freak, pero tiene un ingrediente fundamental; es, a pesar de ello, un texto humano complementado por descripciones e impresiones que permiten comprender la magnitud y complejidad de la que está compuesta un ser humano humano.

El intermediario
miércoles 13 de septiembre, 2006 Hernan Casciari

"Hay dos clases de miserables que te tocan el timbre antes de las nueve: los vendedores y los cobradores. Sólo se diferencian en que los cobradores no sonríen cuando les abrís. El que me tocó el timbre ayer era un vendedor. Tenía esa sonrisa amable que pide a gritos una trompada. Yo, en piyama, no tuve reflejos ni para cerrarle la puerta en la nariz. Entonces él sacó una planilla, me miró, y dijo algo que no estaba en mis planes.

—Disculpe que lo moleste, señor Casciari —su acento era español—, pero nos consta que usted todavía es ateo.

Eso fue lo que dijo. Textual. Ni una palabra más, ni una palabra menos.

Que supiera mi apellido no fue lo que me dio miedo, porque está escrito en el buzón de afuera. Tampoco la acusación religiosa, que pudo haber sido casual. Lo que me aterró fue la frase "nos consta que".."

El tema de religión sin duda no pasará de moda que algo permanente y real que constantemente forma conflicto, en ocasiones, muy acalorados. Lo que atrapa al lector es que es un texto divertido e intenso que aunque no seas creyente, terminaras de leerlo sobretodo ahora, que vivimos en un contexto donde las religiones pululan y muchas de ellas están sobre estimadas.

Un pueblo en el camino a la frontera
Publicado: 21 noviembre 2008 en Oscar Martínez
"El primer encuentro con Eliazar fue una tarde fría de invierno en el pueblo de Altar, la última población mexicana del desierto del Sonora, antes de llegar al estado de Arizona.

Mientras caminaba por una polvorienta calle de ese pueblo, un sitio partido en dos por la carretera, con una alfombra de polvo de unos cinco centímetros de espesor y casas de ladrillo a medio terminar, escuché el siseo de aquel hombre de 45 años.

—“Shhh, shhh” –me llamó–. Venga, siéntese, descanse un rato, tómese un trago. A ver, ¿a qué parte de Estados Unidos va? ¿Ya tiene quién lo pase?”.
—No –contesté. Eliazar me confundía con uno de los cientos de inmigrantes centroamericanos que llegan a Altar cada día para tratar de cruzar la frontera...”

Las migraciones son tema de interese, mucho mas para los latinos, en donde deben de hacerse de artimañas y valerse solo de sus instintos para llegar a la tierra prometida, Estados Unidos, violaciones sexuales, abusos de poder, corrupción, narcotráfico, entre otros no son novedad en la frontera y para quienes la cruzan; todo para llegar a un país  tan corrupto como muchos de sus habitantes..."


La Invisible

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