sábado, 17 de agosto de 2013

Finalmente "nadie" se hizo presente.
un par de semanas después de estos incidentes, mientras estábamos viendo televisión, el teléfono sonó.
ella contesto y la vi palidecer.
sus labios se arrugaron y su entrecejo, igual.
-¡no vuelva a llamar nunca mas! -pidió con los ojos enlagunados y lanzo el teléfono con la mano temblorosa.
bajamos el volumen del televisor y yo pregunte:
-¿quien era?

la respuesta tardo meses en ser asimilada por nuestras cabezas, por nuestro corazón.
"nadie" era la persona silenciosa con quien él mantenía una secreta relación.
"nadie" era un fantasma.
una sombra.
un punto aparte.
un signo de interrogación.
un golpe en el pecho.
un siglo de lagrimas.
una mentira.
una verdad.
una estaca.
una sinrazón.
era "nadie".

Durante semanas la vi desplomarse de la tristeza. La vi llorar de rabia y de dolor. La vi reconstruirse a la siete de la mañana y volver a derrumbarse a las diez y media. La vi rezar y luego maldecir. La vi perdonar y luego reprochar con dureza. Todopoderosa y abatida. Ella. ¿era posible que "nadie" fuera capaz de provocar tanto daño?
tarde mucho en entender que quien en realidad nos dolía era él.
Curiosamente, como en un horrible espejo, a ella y a mi nos había ocurrido cosas similares, ambas habíamos perdido de un solo golpe a nuestro mejor amigo y a la persona que amábamos.
La vida me ponía ahora del otro lado... ayudándola a soportar el peso de su tristeza.

Él evadió el tema. Se convirtió en un ser incapaz de explicar, de corregir, de analizar, de valorar, de decidir. Repetía discursos prefabricados y trillados, mientras una sombra iba apoderándose de él sin que se diera cuenta.
Ella se partió en mil fragmentos. Y yo si sabia como se sentía eso.
Una noche en que la escuche llorar fui a su cuarto, la tome de la mano y lo único que pude hacer fue repetir unas palabras que ella ya me había regalado:
-Te prometo,que el dolor pasará, te quedara una marca en tu alma, pero no es el fin del mundo.vas a ver que un día  te levantas, asientas los pies en la tierra... y vuelves a caminar, te lo juro por mi vida que va a cicatrizar ¡tienes que creerme!.

Patas Arriba... M.F.H.


la invisible


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